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miércoles, 19 de enero de 2011

El discurso de Obama en Arizona

Ayer lo escuché cuando habló en la Universidad de Tucson, donde se rendía homenaje a las 6 personas asesinadas y las 14 heridas en la matanza de Arizona, de modo especial a la congresista demócrata por ese Estado, gravemente herida por un disparo en la cabeza.

El hecho fue obra de una persona desequilibrada, intoxicada por la prédica de odio que reina en la sociedad norteamericana, donde el grupo fascista del Tea Party ha impuesto su extremismo al Partido Republicano que, bajo la égida de George W. Bush, condujo el mundo donde hoy se encuentra, al borde del abismo.

Al desastre de las guerras se sumó la más grande crisis económica en la historia de Estados Unidos y una deuda del gobierno, que equivale ya al 100% del Producto Interno Bruto, lo cual se une a un déficit mensual que supera los 80 mil millones de dólares y nuevamente el incremento de las viviendas que se pierden por deudas hipotecarias. El precio del petróleo, los metales, y los alimentos, se eleva progresivamente. La desconfianza en el papel moneda incrementa las compras de oro, y no pocos auguran que a fines del año el precio de este metal precioso se elevará a 2 000 dólares la onza troy. Algunos creen que incluso llegará a 2 500.

Los fenómenos climáticos se han agudizado, con pérdidas considerables en las cosechas de la Federación Rusa, Europa, China, Australia, Norte y Sur de América, y otras áreas, haciendo peligrar los suministros de alimentos a más de 80 países del Tercer Mundo, creando inestabilidad política en un número creciente de ellos.

El mundo enfrenta tantos problemas de carácter político, militar, energético, alimentario y medioambientales, que ningún país desea el regreso de Estados Unidos a posiciones extremistas que incrementarían los riesgos de una guerra nuclear.

Fue casi unánime la condena internacional al crimen de Arizona, en el que se veía una expresión de ese extremismo. No se esperaba del Presidente de Estados Unidos un discurso exaltado ni confrontativo, que no se correspondería con su estilo ni con las circunstancias internas y el clima de odio irracional que está prevaleciendo en Estados Unidos.

Las víctimas del atentado fueron incuestionablemente valientes, con méritos individuales, y por lo general ciudadanos humildes; de lo contrario no habrían estado allí, defendiendo el derecho a la asistencia médica de todos los norteamericanos, y oponiéndose a las leyes contra los inmigrantes.

La madre de la niña de 9 años que nació el 11 de septiembre, había declarado valientemente que el odio desatado en el mundo debía cesar. No albergo, por mi parte, la menor duda de que las víctimas eran acreedoras del reconocimiento del Presidente de Estados Unidos, así como de los ciudadanos de Tucson, los estudiantes de la Universidad y los médicos, que como siempre cuando ocurren hechos de esa naturaleza expresan sin reservas la solidaridad que los seres humanos llevan dentro de sí. La congresista gravemente herida, Gabrielle Giffords, es merecedora del reconocimiento nacional e internacional que se le tributó. El equipo médico continuaba hoy informando noticias positivas sobre su evolución.

Sin embargo, al discurso de Obama le faltó la condena moral de la política que inspiró semejante acción.

Trataba de imaginarme cómo habrían reaccionado hombres como Franklin Delano Roosevelt ante un hecho semejante, para no mencionar a Lincoln, que no vaciló en pronunciar su famoso discurso en Gettysburg. ¿Qué otro momento espera el Presidente de Estados Unidos para expresar el criterio que estoy seguro comparte la gran mayoría del pueblo de Estados Unidos?

No se trata de que falte una personalidad excepcional al frente del gobierno de Estados Unidos. Lo que convierte en histórico a un Presidente que ha sido capaz de llegar por sus méritos a ese cargo, no es la persona, sino la necesidad de él en un momento determinado de la historia de su país.

Cuando comenzó ayer su discurso se le observó tenso, y muy dependiente de las páginas escritas. Pronto recobró la serenidad, el dominio habitual del escenario, y la palabra precisa para expresar sus ideas. Lo que no dijo fue porque no quiso decirlo.

Como pieza literaria y elogio justo a los que lo merecían, se le puede otorgar un premio.

Como discurso político dejó mucho que desear.



Fidel Castro Ruz
Enero 13 de 2011
7 y 38 p.m.

martes, 11 de enero de 2011

El crimen contra la Congresista demócrata

Como se conoce, el Estado de Arizona, territorio que le fuera arrebatado a México por Estados Unidos junto a otras muchas extensiones de tierra, ha sido escenario de hechos dolorosos por los cientos de latinoamericanos que mueren tratando de emigrar a Estados Unidos en busca de trabajo o para unirse a padres, esposos u otros familiares allegados que allí se encuentran.

En ese país son ellos los que realizan los trabajos más duros y viven bajo el temor constante del arresto y la deportación forzosa. A pesar de las drásticas medidas, crece cada año el número de los que mueren en el intento y son cientos de miles los que anualmente son expulsados a sus países de origen.

Crece también el número de norteamericanos que se oponen a ese abuso, como los que apoyaron y, por tercera vez, eligieron a la joven congresista Gabrielle Giffords.

El Estado de Arizona en la actualidad es uno de los más ricos de Estados Unidos por los minerales que se extraen, especialmente cobre y molibdeno; gran producción de algodón y de carne bovina, que utilizan enormes extensiones de su suelo; la belleza de sus paisajes, entre ellos el famoso Gran Cañón del Colorado, considerado uno de los más hermosos del planeta, y una de las tres grandes comunidades indígenas. El Estado es visitado anualmente por 30 millones de turistas nacionales y extranjeros. El 30% aproximadamente de su población es de origen hispanoamericano.

Por otro lado, el Tea Party, constituido por los elementos más reaccionarios y políticamente más atrasados de la sociedad, trata de arrastrar al Partido Republicano a posiciones extremistas y guerreristas, que en medio de la crisis y la decepción por las promesas que Obama no ha querido o no ha sabido cumplir, llevarían el país al abismo. Del debate que obligadamente sobrevendrá, se podrán sacar las conclusiones pertinentes.

Sobre el estado de salud de la congresista, en la mañana de hoy lunes 10, un órgano digital de prensa español, El Mundo, publicó:

“La bala entró por la parte trasera de la cabeza de la congresista demócrata, [...] atravesó el hemisferio izquierdo del cerebro y salió por delante. Tras dos horas de operación, en las que retiraron los restos de bala que quedaban, parte de tejido cerebral muerto y aproximadamente la mitad del cráneo -que han guardado para reimplantarlo más adelante-, los cirujanos del Centro Médico Universitario de Tucson [...] muestran un ‘cauto optimismo’.

“La intervención parece que ha ido bien, según reconoció el jefe de Traumatología del hospital, el doctor Peter Rhee, quien explicó que, a pesar de que la paciente está sedada y con ventilación asistida, por lo que no puede hablar, sí ha sido capaz de comunicarse por gestos y de responder a órdenes simples, ‘como apretar una mano o levantar dos dedos’, algo que es indicativo de que existe ‘función cerebral’.”

“El doctor Francisco Villarejo, jefe de Neurocirugía del Hospital Niño Jesús y la Clínica La Luz y con experiencia en este tipo de intervenciones -explicó a El Mundo que- ‘lo más peligroso para la congresista en estos momentos es que el cerebro se inflame, ya que la bala, a su paso, ha ido arrastrando porciones de hueso, lo que puede producir inflamación. Un riesgo que aumenta aún más tras la cirugía, pues la zona está muy sensible’.”

Ojalá la opinión pública mundial pueda conocer lo antes posible con claridad y precisión el estado real de la Congresista. Es asunto que interesa a todos.

Fidel Castro Ruz

Enero 10 de 2011

7 y 11 p.m.